Reunión anual docente: 10 años de construcción y los desafíos que proyecta la UNLC

A diez años de abrir sus puertas, la rectora Agustina Rodríguez Saá repasó el camino recorrido por la UNLC y convocó a docentes a asumir los nuevos retos de una etapa marcada por la investigación, la digitalización y la formación con compromiso social.

La rectora Agustina Rodriguez Saá presentó un mapa de todo lo construido durante 10 años y le planteó a su cuerpo docente los desafíos que va a enfrentar la UNLC, el sistema universitario y la educación en el futuro.

Fue durante la reunión anual docente con más de 80 profesores y autoridades de la universidad. “En abril cumplimos diez años desde que abrimos las puertas después de haber empezado desde cero”, dijo.

“No había edificios propios, ni equipos consolidados, ni estructuras administrativas en marcha. Se conformó un pequeño grupo de trabajo que asumió la responsabilidad de diseñar el Proyecto Educativo Institucional y el Estatuto Provisorio”, explicó la Rectora.

Aquellos primeros años estuvieron atravesados por la puesta en marcha de las carreras, la designación de docentes, la recepción de los primeros estudiantes y la consolidación progresiva de los circuitos administrativos. Se implementaron sistemas de gestión académica, se organizaron las primeras líneas de investigación y comenzaron a desarrollarse actividades de extensión, sentando las bases de una universidad con fuerte identidad territorial.

En menos de una década, la UNLC ya supera el centenar de graduados y ha puesto en funcionamiento la mayor parte de las carreras previstas en su proyecto original. “Este crecimiento sostenido refleja un proceso institucional que puede caracterizarse como un círculo virtuoso de consolidación académica y compromiso territorial”, sostuvo Agustina Rodríguez Saá, al trazar un balance de la primera etapa.

Un cambio de época

Sin embargo, el eje central de su mensaje no fue solo el repaso de lo logrado, sino la proyección hacia el futuro. “No se trata únicamente de una etapa de crecimiento institucional, sino de que estamos viviendo un verdadero cambio de época”, advirtió.

La aceleración tecnológica, la transformación del mundo del trabajo, la irrupción de la inteligencia artificial y las nuevas demandas sociales —señaló— están modificando las formas de producir conocimiento, enseñar y aprender. “La universidad no puede responder a estos desafíos con paradigmas heredados sin revisión crítica”, enfatizó.

En ese marco, destacó el perfil interdisciplinario que caracteriza a la institución desde sus inicios. “Asumimos la interdisciplina como una decisión epistemológica. Nuestros estudiantes lo reconocen cuando participan en congresos y comparan experiencias. Es una fortaleza que debemos sostener y profundizar”, afirmó.

Para la Rectora, el diferencial de la universidad ya no radica únicamente en la transmisión de información, sino en la formación de pensamiento crítico, capacidad de discernimiento, responsabilidad social y acción transformadora.

Los tres desafíos del futuro

En el tramo final de su exposición, Rodríguez Saá planteó tres ejes estratégicos para la nueva etapa institucional.

El primero es profundizar la función investigadora. “Si los primeros años estuvieron orientados a consolidar la función docente, ahora necesitamos fortalecer la investigación como componente esencial de la identidad universitaria y como herramienta para el desarrollo regional”, sostuvo.

En ese sentido, remarcó las líneas estratégicas que ya se trabajan en la UNLC: agua, biodiversidad, manejo del fuego, patrimonio cultural, producción de alimentos y riesgo climático. Todas ellas —subrayó— requieren abordajes interdisciplinarios y sostenidos en el tiempo. Además, destacó que la participación en programas y convocatorias nacionales e internacionales demuestra que una universidad con fuerte arraigo territorial puede integrarse a agendas globales con estándares de calidad.

El segundo eje es la digitalización institucional. “La infraestructura universitaria contemporánea también es digital. La experiencia de la pandemia aceleró procesos de virtualización que ahora deben consolidarse con planificación y criterios de calidad”, explicó. Lejos de reemplazar la presencialidad, el desafío es enriquecerla mediante entornos virtuales que amplíen el acceso, promuevan la innovación pedagógica y fortalezcan la articulación académica.

El tercer eje remite a la misión formativa. Más allá de los avances tecnológicos y estructurales, la Rectora subrayó que el objetivo central sigue siendo la formación integral de personas capaces de ejercer liderazgo con valores, responsabilidad social y compromiso con el desarrollo sostenible.

Como cierre, compartió una reflexión que sintetizó el espíritu de la jornada: consolidar una universidad capaz de pensar su tiempo, responder a su territorio y proyectarse hacia el futuro con responsabilidad, calidad académica y vocación transformadora.

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